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martes, 16 de abril de 2013

CAPÍTULO 7: De cómo una pesadilla se convierte en un sueño.

Desperté. Un sábado con un día perfecto para volver a pelearme con Ángel. Ahora que había empezado a saber, necesitaba saber más. 
Entonces se me ocurrió algo. 
Él puede contactar conmigo por mi mente. ¿Y si probaba yo?
Hacía dos días me hubiera escandalizado con esa idea. Incluso me hubiera ofrecido voluntaria para el psiquiátrico. Ahora ya me parecía hasta normal.
Suspiré. ¿Cómo se haría eso?
Me incliné a pensar que había que pensar en esa persona y hablarla como si estuviera delante. Probé.
"Eres un estúpido, ¿lo sabías? Más vale que contestes si escuchas esto."
Esperé sentada.
Una voz suave empezó a rebotar en mi cabeza.
"Vamos, no te pongas así." Su voz vino acompañada de una risilla. "Mañana vayamos a la biblioteca. Mientras hacemos el trabajo te contaré todo, ¿vale?"
Apreté los dientes.
"No. Si estoy hablando contigo ahora es porque quiero saberlo ahora."
Un suspiró frío barrió mi mente.
"Eres persuasiva....
>>Hubo una vez, en que el universo entero estaba en paz. Remotos tiempos, es cierto. Convivían, como bien ya sabes, los Yríades y los Lybirienses. Mantenían una buena relación. Hasta que los Yríades se volvieron oscuros.
>>La población de Lyber, en un intento desesperado por salvar algo de su mundo y ser vengados, mandaron a dos pequeñas niñas a la Tierra, el lugar donde mejor se adaptarían. Pero la respuesta del pueblo de Yr no se hizo esperar. Mandaron a tres de los suyos a encontrarlas. 
>>Y así fue. Pero solo encontraron a una en una población perdida del país. 
>>Ella les encandiló y unieron fuerzas en una búsqueda imparable. Pero Yr estaba impaciente. Y al ver que no obtenían resultados observaron que los Enviados se habían pasado al otro bando. Entonces decidieron mandar a un cuarto individuo, mucho más fuerte, a destruir a los tres anteriores y ocuparse de la búsqueda de las niñas. Esa persona los encontró y destruyó a uno de ellos. Entonces los otros contraatacaron y consiguieron unir al Otro más poderoso a sus fuerzas. Yr se vió sin gente para seguir batallando y se han retirado... por ahora.
Reí.
"Después de este bonito cuento... espero que me expliques."
Noté como negaba con la cabeza. Me extrañó su reacción y le mandé un interrogante.
Una media sonrisa sarcástica surcó su rostro.
"Resulta que esto no es un cuento."
                                           *                           *                        *
Aquella noche, volví a soñar con el bosque, el lago, el sol abrasador. Pero había algo distinto. 
Caminé bajo la luz dorada de aquel astro mientras sentía la soledad que se cernía ante mi. Seguí sin rumbo fijo por el bosque.
Llegué al lago, a aquel punto del sueño en el que la oscuridad fría me abrumaba y me sentía sola, sola, sola...
Cuando la oscuridad casi me había absorvido del todo, su mirada luminosa surcó el lago.
Él se sentó a mi lado y me tendió una mano.
Dudosa, extendí la mía y apoyé mi cabeza en su hombro, sabiendo que ya no había marcha atrás.
Al fin, dejé de estar sola en un mundo lleno de sombras del pasado. Sombras que ya nadie logrará disipar.

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